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Nuestra Señora de la Asunción

La iglesia de Nuestra Señora de la Asunción fue construida durante el siglo XVI y principios del siglo XVII siguiendo las trazas del arquitecto Francisco de Mora. Este templo se levantó sobre otro anterior, de estilo románico, que a su vez se superpuso sobre una mezquita. Debido a la época en que fue levantado tiene elementos platerescos, renacentistas e incluso barrocos como la puerta de entrada al templo.

 

El templo tiene una planta de cruz latina, con una sola nave dividida en tres tramos y ábside poligonal de cinco paramentos.

 

El edificio se cubre con bóvedas de cañón en el cuerpo y brazos, cúpula en el crucero y casquete de cuarto de esfera en la Capilla Mayor.

 

La torre se encuentra adosada a los pies, en su lado oeste. Consta de dos cuerpos, el segundo de ellos alberga el campanario. Presenta cubierta adintelada, con balaustrada plateresca, gárgolas y pináculos góticos.

 

La portada principal esta datada en el siglo XVII de estética barroca. Esta compuesta por un arco de medio punto, algo abocinado, enmarcado por dos columbras platerescas coronadas por un doble cornisamiento. El entablamento está decorado con animales fantásticos y motivos heráldicos de la Casa de Oropesa.

 

En las fachadas norte y sur se abren sendas puertas de acceso desprovistas de interés artístico.

 

En el interior destaca la sobria decoración del crucero, formado por cuatro pares de medias columnas adosadas a los cuatro ángulos. El coro está situado a los pies de la iglesia y sobre el arco.

El primer y tercer tramo de la nave se abren capillas mediante arcos de medio punto, cubiertas por bóveda de cañón rebajada.

 

La fábrica general es de sillar en los entrepaños de los tramos de la nave, arcos del coro, arcos de acceso a las capillas, pilastras y arcos torales del crucero, paños de los brazos, anillo de la bóveda y ábside. El resto está enlucido en blanco.

 

En el exterior, la fábrica es también combina mampostería y sillería. Asimismo fuera del edificio se conservan los restos del pasadizo que unía con el Palacio de los Condes de Oropesa, dos arcos de medio punto, en ladrillo, que vuelan sobre la calle.